martes, 28 de febrero de 2017

El rayo (terrorista) que no cesa

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Confirmado. Comprobado el dato. Lo había oído referido a EEUU y sucede lo mismo en España: es más probable morir fulminado por un rayo que víctima de un atentado terrorista.
Digamos, de media en la última década, que en Estados Unidos son asesinados al año una decena de personas por el terrorismo yihadista, la mayor parte a manos de ciudadanos norteamericanos, no extranjeros a los que Trump pretende cerrar las fronteras cerrándosela a 220 millones de personas de siete países de mayoría musulmana.
Pues bien, el volumen de fallecidos es el triple, una treintena, carbonizados por un rayo. Cada país tiene sus peculiaridades y en EEUU la probabilidad de morir por una máquina de cortar el césped es el doble que por un rayo.
Siguiendo con la otra orilla del Atlántico, allí es 70 veces más probable morir por una mala caída de la cama que por un atentado terrorista. Si saltamos a los asesinados por arma de fuego, esta causa suma alrededor de 10.000 muertos al año.
En España hay que acudir al Instituto Nacional de Estadística, que contabiliza un sólo muerto al año según sus últimos datos por un rayo.
Siguiendo con causas no naturales de muerte, causas externas, sin contar enfermedades, la estadística incluye los suicidios (3.602 en 2016) y esto como resulta muy discutible lo obvio. En España muere una decena de personas cada año por picaduras de avispas o abejas, cifra similar por caídas desde un andamio, y es diez veces más probable morir de una caída desde un árbol.
Es aún más peligroso y más probable morir en España despeñado desde una escalera, y el fenómeno tiene interés porque suma ya 250 muertes al año y se ha duplicado en un lustro.
Unas 300 personas son asesinadas anualmente en España (292 en 2016, segundo país de la UE por la cola), la mitad que hace una década, de ellas 44 por violencia machista, que también ha bajado aunque este 2017 ha comenzado con una escalada preocupante.
Y la cifra de muertos en accidente de carretera en España alcanzaron las 1.160 en 2016.
Por supuesto que es tramposa esta mezcla de muertes no naturales con las víctimas del terrorismo.
Aunque en mi defensa, señor juez, he de decir que el terrorismo abre informativos y llena a diario páginas de periódico y los cientos de muertes por otras causas pasan desapercibidos.
¿Quiere esto decir que el terrorismo no es un problema que merezca la máxima prioridad policial y política? En absoluto.
La reducción con Rajoy como presidente de un 10% en las plantillas de las fuerzas de seguridad y los ejércitos no anula la afirmación del párrafo anterior.
Contra el argumento del rayo se puede destacar que el latigazo eléctrico no tiene objetivos políticos ni responde a organización radical violenta, no es voluntario ni participa humano en la descarga.
La reducción al absurdo eléctrico sí que puede servir para relativizar ciertas exageraciones argumentales y permanecer alerta sobre recortes y abusos de derechos como consecuencia de la lucha contra el terrorismo.
España cuenta con el dudoso récord de haber tenido durante medio siglo una organización terrorista propia (hasta su fin en octubre de 2011), de haber sufrido en 2004 el peor atentado yihadista del continente; y registramos también que desde 2009 no ha habido en el país ningún asesinado por terrorismo.
Lo que parece poco discutible es que el terrorismo se utiliza como macrojustificación de la necesidad de toda inversión en defensa y seguridad.
Y aquí entra el discurso reiterado desde EEUU, y aliados a su discurso, sobre la imperiosa necesidad de que Europa alcance de inmediato el 2% del PIB de gasto en Defensa, objetivo hoy únicamente cumplido por Reino Unido, la Grecia de las finanzas quebradas y alguna república pequeña del norte continental sin fuerza aérea. En España digamos con ánimo conservador que destinamos un 1,3% del PIB a Defensa, con lo que se nos pide un esfuerzo adicional de 7.000 millones de euros más al año.
Ahora bien, ¿en qué? ¿Personal? ¿Armamento? Si se trata de equipamiento militar, ¿armas convencionales o ciberdefensa? ¿Podríamos considerar el espacio una necesidad? Si la respuesta es afirmativa, España debería haber lanzado hace tres años el satélite Paz (que ha costado 165 millones de euros), que sigue en un hangar como consecuencia del conflicto europeo con Rusia, que es quien estaba previsto que lo pusiera en órbita.
Cabría preguntarse si en el imprescindible incremento de la inversión nacional pública en nuestra seguridad se incluye los fondos en cooperación al desarrollo, en prevención del radicalismo en suelo patrio y en el exterior; otras democracias avanzadas así lo piensan.
La pregunta no aclarada es qué justifica ese 2% del PIB en Defensa, qué amenazas, objetivos, qué adquisiciones, qué necesidades materiales suman un importe económico que representaría el 2% del PIB.
Esperemos que la próxima Estrategia de Seguridad Nacional aclare algo, al igual que la no nacida Directiva de Defensa Nacional que todo Gobierno debe elaborar a comienzo de legislatura.
Miguel Hernández, víctima de mal de amores, decía sentirse como "un girasol sumiso y amarillo
al dictamen solar que tu ojo envía: un terrón para siempre insatisfecho, un pez embotellado y un martillo harto de golpear en la herrería".
Así se nos castiga, así nos sentimos, con determinados discursos.


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martes, 21 de febrero de 2017

Valores y galletas danesas

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Uno de los mayores cambios experimentado por la sociedad española es las últimas décadas ha sido el salto desde el Surtido Cuétara a las galletas danesas.
Muchos podemos recordar de nuestra infancia la emoción de la caja de galletas patrias, sus dos pisos, la variedad y hasta el lujo de los ejemplares envueltos en papel de color, que se compraba exclusivamente como atención a las visitas y por tanto rompía la monotonía familiar de los días laborables en blanco y negro de galletas María.
Para ser justos hay que reconocer que Cuétara ha mejorado el producto considerablemente, aunque en su contra -aparte del lío entre sus accionistas- cabe contraponer el poder de atracción de la mantequilla y que las danesas mantienen además la caja metálica que siempre se puede reciclar para las cosas del coser, la ferretería menuda o el betún.
Probablemente el cambio sociológico hispano más que el tipo de galleta es que podemos comprar cualquiera de las dos o ambas sin compartirlas con ajenos al núcleo duro familiar.
En este sentido, el crecimiento del PIB, como certifican los sociólogos, es un indicador científico de vacuna contra conflictos nacionales violentos, no hay guerras civiles por encima de un cierto nivel de renta per cápita, que nosotros probablemente tripliquemos. Lo anterior descalifica cualquier comparación interna o externa de lo que nos ocurre con los años 30 del siglo XX.
Viene este arranque con galletas a cuenta de la identidad nacional, porque Dinamarca ha pasado la segunda mitad de 2016 votando por los valores patrios, han organizado una suerte de sondeo electrónico para elegir lo que les caracteriza como daneses.
Para los sinceramente preocupados sobre qué es ser español, incluso por la propia pregunta, hay que indicar que este cuestionamiento está más extendido de lo que parece y los cambios de todo tipo hacen interesante cualquier esfuerzo de aclarar el panorama.
Volviendo a Dinamarca, más de 325.000 personas han participado en este intento por fijar el canon danés (proporcionalmente es como si hubieran votado más de dos millones de españoles), votación electrónica que ha sido apadrinada al menos por el Ministerio de Cultura de ese país, que ha querido glosar cada uno de ellos para acotar su interpretación.
A continuación los valores elegidos que han definido democráticamente la identidad danesa, algo así como la dinamarquidad:
  • Libertad. "La libertad es el valor fundamental de la democracia danesa. En la tradición occidental la libertad de la población está ligada a la libertad del individuo", matiza el Gobierno danés.
  • Igualdad ante la ley. "Dinamarca está a menudo en la cima de las encuestas internacionales sobre confianza y baja corrupción", presumen.
  • Igualdad entre sexos. "La sociedad danesa se basa en la igualdad entre los sexos. Esto significa que los hombres y las mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades", señala Hans Pero Grullo.
  • Hygge. Término intraducible, "una forma especial de estar juntos en un ambiente relajado". Algunos lo definen como espacio psicológico seguro.
  • Sociedad del bienestar. "En la sociedad de bienestar danesa, los residentes disfrutan de un alto nivel de protección contra los riesgos sociales y físicos y se benefician de una variedad de bienes públicos", dice su Gobierno.
  • Confianza. "La cultura danesa de la confianza se basa en la expectativa de que sus conciudadanos e instituciones públicas son confiables", dicen de sí mismos las instituciones públicas danesas.
  • El idioma danés. "El danés es la lengua materna de más del 90 por ciento de la población de Dinamarca. El lenguaje no es sólo una herramienta de comunicación; es un portador de cultura".
  • Asociacionismo y voluntariado. "Las asociaciones constituyen una forma básica de organizar las comunidades en toda Dinamarca", aseguran.
  • Mentalidad liberal. Este asunto es resbaladizo, porque cambia según la orilla del Atlántico. Al PP le gusta la etiqueta y Ciudadanos acaba de patentar el término y la genealogía desde 1812. El ministro danés dice que "la mentalidad liberal se basa en la premisa de que todas las personas deben tener el derecho a decidir sobre sus propias vidas. Demostrar liberalismo significa tener una actitud y mentalidad abierta y tolerante".
  • Herencia cristiana. "El concepto de caridad del cristianismo y las ideas protestantes sobre la importancia del trabajo, la responsabilidad personal y la igualdad de todas las personas ante Dios han dejado su huella en la moderna Dinamarca", nos dice el Méndez de Vigo danés.
Por tanto, democracia, protección social, el idioma de la madre y algún concepto local intraducible como lo son también saudade, morriña, jamón ibérico, siesta, flamenco, repeluco.
La tranquilidad de espíritu y el idioma hacen peculiares a los daneses y a mí mismo, sólo añadiendo algún matiz como que en estos tiempos de globalización y en este sur de Europa a la herencia cristiana habría que añadir la islámica e incluso la judía, más la atea.
Confieso casi total desconocimiento de la realidad danesa, aunque firmara la mitad de sus valores patrios, más allá de alguna visita juvenil a la Ciudad Libre de Christianía (Copenhague), manzana okupa de hippies aficionados a fumar hierbas y al kebab que ha criado un cantante actual de éxito, Lukas Graham, salido de ese experimento social.
Se lee en prensa alguna noticia inquietante sobre reacciones danesas a la globalización,  pero su experimento sociológico es útil porque da pistas. Nuestra identidad está formada por un Estado que garantiza libertades, protección social y cierta distribución de rentas, más algún componente cultural como el idioma más alguna peculiaridad propia poco agresiva con el vecino que alude a sentirse en comunidad.
Nota: fuera del danés, no hay quien encuentre la encuesta anterior salvo una sola referencia periodística en inglés. Se deduce que la preocupación por la identidad nacional afecta a los nacionales, como eso de la Marca España de Rajoy, son ejercicios de introspección, no de expansión exterior.

Sugerencias



martes, 14 de febrero de 2017

El montaje del director

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Mariano Rajoy durante la clausura del 18 Congreso del PP
(Fuente: web PP).
La política española corre el riesgo de perder interés del cinéfilo si acaba reducida en cada partido al montaje del director.
En el mundo del cine así se llama a la película tal y como el director la hubiera concebido, sin condicionantes económicos, sin imposiciones de los productores o del calendario, sin disponibilidad o caprichos de los actores, cosa que raramente ocurre. Casablanca se cuenta que fue el resultado de la casualidad, ni el nombre se corresponde con el Tánger en la que se inspiraba, tuvo media docena de guionistas, estaba basada en una obra de teatro que nunca se estrenó, se rodó íntegramente en decorados, algunos ajenos, el avión del final era de cartón e Ingrid Bergman sacaba un palmo a Bogart que se tenía que subir en cajones para estar a la altura.
Cuando se permite al director de cine dar rienda suelta a su proyecto normalmente es para estirar el chicle del márketing, y el resultado casi nunca funciona. Si Troya, El Padrino o La Guerra de las Galaxias duran tres horas cada una, en la versión del director duran cuatro, hay que adivinar qué ha añadido y no se acaba de encontrar justificación al exceso.
En el rosario de congresos que tienen en marcha, los partidos políticos españoles corren el riesgo de dejar la película exclusivamente en manos del líder máximo, y la ficción pierde interés, porque se empobrece.
Parte del guión de estos congresos está escrito en las ponencias que se elaboran previamente, donde el aparato o los críticos se ven obligados a poner por escrito lo que piensan, lo que siempre tiene interés, aunque probablemente este tipo de documentos no se los leen enteros ni todos los que los redactan, tampoco los que proponen enmiendas, pero están llenos de hallazgos.
Ciudadanos ha mostrado el primero el personalismo de la formación que le hace parecerse cada vez más a la UPyD de Rosa Díez (quien compitió antes por la secretaría general del PSOE). En su congreso han cometido el inmenso fallo de quitar la socialdemocracia de los estatutos, referencia que era pura literatura, disparaba la contradicción y la imaginación naranja del curioso. Han quedado Rivera y sus amigos, cuya creatividad se ha reducido a una frase, buena pero de vuelo corto y gallináceo: "los liberales de Cádiz han vuelto para gobernar España".
Podemos decidió emitir su película en las mismas fechas que el Partido Popular y ya se han debido de arrepentir, les queman los focos. Se enfrentan a la gran decisión de dejar el partido en manos del televisivo director o hacer algo más colectivo. La diversidad del movimiento morado aconsejaría que incluyeran los tres documentos elaborados por las tres patas del partido. Mientras que Pablo Iglesias escribe su ponencia en primera persona, como si fuera un larguísimo guión de La Tuerka, Errejón y sus muchachos han elaborado un sólido tratado lleno de sorpresas: "¿Techo de gasto? ¡Suelo de ingresos!", escriben. Por su parte, los Anticapitalistas utilizan un lenguaje propio ("clases subalternas") y a veces hasta inventado, con términos asombrosos como deudocracia y austeritarismo. Dice el líder de estos últimos: "Hay que acabar con la telenovela de machos alfa en la que yo también participo".
Sin duda Podemos podría ser un manantial de imaginación política si consiguiera aglutinar a sus numerosas corrientes, si se impone una de ellas perderá interés.
En cuanto al Partido Popular, gobernando carece de cualquier incentivo para innovar. Con la primera condena a Correa, financiación ilegal reconocida por empresarios y Rato concediéndose subvenciones a sí mismo, los papeles de su congreso hablan de "perspectiva humanista cristiana", de "haber dado respuestas contundentes ante el daño de la corrupción"; de haber "incorporado los conceptos de honorabilidad e idoneidad para los cargos tanto orgánicos como públicos"; "reivindicamos el indeclinable principio democrático de la alternancia política", añaden. Rajoy es como un galápago de Florida, si le pinchas se mueve (como hizo Pedro José en 2008; o cuando el fantasma de Aznar se manifiesta en el vaho del espejo al salir de la ducha) y si no hace falta puede estar enterrado un año sin comer, como mucho ofreciéndose a mediar entre EEUU, Eurasia, África y Oceanía.
El PSOE ha decidido no presentarse a concurso en estos festivales de febrero de 2017 y apuntarse al cine de verano. Se verá entonces si consigue la hazaña de hacer una película sin director, solo con guionistas, o el que se elija puede levantar el guión que le pongan sobre la mesa, guión adaptado sería, también hay un premio para eso.
Como vemos en los Goya y los Óscar, rodar una película es una labor coral en la que intervienen decenas de profesionales, aunque para simplificar personalicemos el mérito en el director; recordemos que el galardón a la mejor película lo recogen los productores.
Pero sin guionistas, sin robo de joyas en los camerinos, sin trajes prestados o alquilados, sin el recuerdo de los meses o años en paro, sin peluqueros, sin música, montadores, sin actores secundarios, el director poco podría hacer.
Al margen de la realidad que les rodea, en solitario, exclusivamente con su proyecto personal, los caudillos pierden interés. Si les dejas sueltos te construyen el Arco de la Victoria o el Valle de los Caídos y luego dinamitarlos parece revanchista.
Lo mismo se podría aplicar hasta al director de un periódico: el producto que sólo él tiene en la cabeza quizá no lo leería nadie.

martes, 7 de febrero de 2017

Militares en política

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
La presencia de exmilitares en puestos de gestión política y en listas electorales es cada vez más frecuente, también en España. En países avanzados la relación de lo militar con el golpismo o el extremismo, también aquello de destacar la ejemplar evolución democrática de los militares, suele estar relacionada con despistados ajenos o recién llegados a este campo, más allá de los estudios históricos donde el asunto siempre tiene interés.
Hablamos de exmilitares, en la reserva o retiro, que acumulan una formación y experiencia profesional valiosa, en muchos casos habiendo tenido responsabilidades de alto nivel y experiencia internacional, que deciden cambiar de profesión y dedicarse a la política.
El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de nombrar a un militar retirado como ministro de Defensa, James Mattis, apodado "Perro loco" cuando estaba en activo y dirigía la presencia militar de su país en Oriente Próximo y Asia central entre 2010 y 2013.
Trump ha tenido que saltarse la ley que prohíbe que un militar retirado pueda ser nombrado ministro hasta pasados siete años, como es el caso de Mattis; ha sido necesaria una especie de indulto presidencial para colocarlo.
Leemos que Mattis es el primer militar de carrera en ocupar el cargo de secretario de Defensa desde 1951, cuando fue nombrado el general George Marshall bajo la presidencia de Harry Truman. Sin embargo, no es extraño en ese país ver a exmilitares en altos cargos políticos, como Colin Powell, quien fue primero máximo mando militar en tiempos tormentosos de Bush padre y llegó a ministro de Exteriores en tiempos ya huracanados de Bush hijo.
Se observa también que el PP en España o el Partido Republicano en EEUU se muestran más favorables a nombrar militares en altos cargos de sus ministerios de Defensa que la izquierda suele ocupar con civiles, como el actual secretario general de Política de Defensa, almirante Juan Francisco Martínez, número tres en el Ministerio español.
En España los cuatro principales partidos políticos tienen o han tenido muy recientemente militares en sus filas en cargos electos o de gestión, normalidad que contrasta con la sobreactuación pública y publicada de muchos con un fichaje de Podemos en 2015.
Ése fue el conocido caso de Julio Rodríguez,  jefe de Estado Mayor de la Defensa en tiempos de Zapatero y Carme Chacón de ministra, entre 2008 y 2011. Candidato al Congreso en dos ocasiones en las listas de Podemos, no resultó finalmente elegido ni en 2015 (por Zaragoza) ni en 2016 (por Almería), aunque sigue comprometido como prueba que figura en la candidatura de Pablo Iglesias para la próxima asamblea en Vistalegre. Desde su fichaje por Podemos el partido morado no ha vuelto a decir una extravagancia extrema en asuntos de Defensa: es más, al lado de Mattis este Rodríguez es un ejemplo de moderación.
Por su parte, Ciudadanos tiene entre sus padres fundadores a un exmilitar, Matías Alonso se llama, que ha sido desde 2009 y hasta este mes de enero nada menos que secretario general del partido. Sigue en la Ejecutiva de Ciudadanos ahora como responsable del área de Defensa. Oficial de Artillería, nos cuenta la formación política de su paso por el Ejército, sin mucho detalle, es desde 2012 diputado autonómico por Tarragona en el Parlamento de Cataluña.
En relación con el Partido Popular tenemos, entre otros reservistas voluntarios, a Luis Alejandre, exgeneral que llegó por nombramiento de Federico Trillo a jefe de Estado Mayor del Ejército (de Tierra), donde estuvo año y medio escaso pero intenso, con el Irak invadido y el accidente del Yak-42 ("los militares no organizamos viajes de novios a Cancún", dijo pocos días después). Menos conocido es que Alejandre ha sido entre 2011 y 2015 consejero de Movilidad y Proyectos (?) en el Consell de Menorca por el Partido Popular, responsable de transportes podríamos decir, y actualmente se le puede leer en La Razón o escuchar como tertuliano en Radio Nacional de España lanzando sus opiniones sobre asuntos de actualidad, por ejemplo el renacido Yak-42.
Un último ejemplo alude al PSOE y a Zaida Cantera, conocida por sufrir y denunciar un delito sentenciado de acoso sexual en su etapa militar en el Ejército (de Tierra), ahora militante y diputada socialista por Madrid desde 2015 y muy comprometida con la candidatura de Pedro Sánchez para secretario general del partido.
Cuatro casos, seis contando con los dos norteamericanos, símbolo de normalidad democrática de militares que deciden cambiar de profesión cuando acaba su carrera profesional o la abandonan por diversos motivos.
La normalidad militar española ha llegado hasta las llamadas puertas giratorias, la industria de Defensa está llena de exmilitares que gestionaron estos asuntos desde el otro lado de la barrera, el público.
Es importante destacar que un exmilitar en primera línea política ejerce funciones de dirección política, no militares ni de defensa de intereses corporativos.
Y un segundo aspecto de interés es que los primeros jefes de los tres ejércitos y de la Defensa ocupan una responsabilidad militar y son militares en activo, pero están encuadrados en un equipo de dirección política, cosa que nunca ninguno ha reconocido a excepción del mencionado Julio Rodríguez.
Los cuatro políticos españoles de pasado militar han ampliado horizontes, seguro que han ganado en perspectiva, los cuatro sentían de uniforme un compromiso con lo público que ahora se manifiesta de otra forma, ligado a un proyecto y un partido que lo representa.
Todos los que en esta columna han aparecido tienen el mérito de haber roto barreras, se han expuesto a la crítica sin la protección del uniforme y la bandera, han superado obstáculos como los legales de Mattis, Powell rompió las fronteras que limitan a veces la violencia, Julio Rodríguez parece convencido de que puede haber una reunión de vecinos sensata, Alonso lucha por patentar el sentido común como ideología política, Alejandre se rebeló contra la insularidad de una isla, Cantera se impuso al corporativismo que en ocasiones tapa hasta el delito.
Bienvenidos todos.