martes, 18 de julio de 2017

Deconstruyendo a Miguel Ángel Blanco

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Rajoy, entonces líder de la oposición, en una manifestación de
2007 contra la política antiterrorista del Gobierno.
El 12 de julio de 1997 la organización terrorista ETA asesinó a un concejal del PP en el Ayuntamiento de Ermua (17.000 habitantes, Vizcaya), Miguel Ángel Blanco.
Su muerte acumuló una serie de circunstancias con un fuerte componente simbólico: la ejecución contrareloj en 48 horas, la juventud del asesinado, la respuesta social (se dice exagerando que se le perdió el miedo a la banda, se empezó a).
Dos imágenes de aquella época: las manos blancas como grito de rechazo al terrorismo -gesto que surgió un año antes con el asesinato del ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente; y la expresión "Vascos sí, ETA no", cuatro palabras que reflejan una inteligencia que no hemos sido capaces de aplicar en otros terrorismos; los responsables de los crímenes en el norte de España y en el sur de Sudán (o de Londres) son los criminales.
¿Que ha pasado en estas dos décadas? Pues de todo, lo fundamental es que han transcurrido 20 años, con todos su meses, semanas y días, tiempo suficiente para cambiar el escenario y a nosotros mismos; la organización terrorista responsable ha pasado a la historia; y las víctimas del terrorismo están hoy más reconocidas, mejor tratadas y más manoseadas políticamente que nunca.
También hemos vivido lo siguiente.
José María Aznar, presidente del Gobierno
Primera y última página de La Razón del 21-10-2011.
10 de septiembre de 1997 - Homenaje a Miguel Ángel Blanco en la plaza de toros de las Ventas. Parte del público abuchea a Raimon, por cantar en catalán, y a José Sacristán, por comunista. En la mañana de ese mismo día el presidente Aznar recibió a algunos artistas que iban a participar en el homenaje y bailaron con Ana Botella La Macarena en las escaleras del palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia.
18 de septiembre de 1998 -  ETA declara una tregua que durará más de 400 días. En las negociaciones en Zurich entre el Gobierno Aznar y la banda terrorista participa Pedro Arriola, experto electoral del PP.
4 de noviembre de 1998 - José María Aznar: “Yo he querido que los ciudadanos supieran y tengan muy claro que el Gobierno y yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación".
11 de marzo de 2004 - Atentado yihadista en Madrid, 191 muertos. Tres días más tarde, en la jornada de reflexión previa a las elecciones generales, Rajoy afirma: "Tengo la convicción moral de que fue ETA".
José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno
17 de diciembre de 2004 -  Gregorio Peces Barba, padre de la Constitución, es nombrado Alto Comisionado de Apoyo a las las Víctimas del Terrorismo.
Primera página de ABC del 21-10-2011.
9 de marzo de 2005 - Ignacio Cosidó, portavoz de Interior del PP en el Senado, define a Peces Barba como "comisionado para el diálogo y el amparo de los verdugos terroristas". Añade: “El señor Zapatero nombró al señor Peces Barba con la misión no de defender a las víctimas, sino de dividirlas, de silenciarlas y de neutralizarlas". Cosidó ha sido director general de la Policía desde finales de 2011 a 2016.
12 de mayo de 2005 - Mariano Rajoy acusa al presidente del Gobierno en el Debate sobre el estado de la Nación: "Usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda".
Julio de 2007, décimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco - Rajoy: "Algunos seguimos pensando que la libertad y la vida no se negocian y que el Gobierno no puede pactar con una banda terrorista". José María Aznar: "Aquel 'espíritu de Ermua' que llenó de esperanza los corazones de millones de ciudadanos ha sido traicionado. De nuevo, ETA ha visto cómo se abría una vía para escapar a su derrota en virtud de un cálculo oportunista y falso, pero no de un partido que se define a sí mismo como extraconstitucional, sino del propio Gobierno de la Nación".
Entre 2004 y 2011 Rajoy y el Partido Popular convocaron, apoyaron o participaron en 15 manifestaciones contra Rodríguez Zapatero, la mitad de ellas contra la política antiterrorista del Gobierno.
20 de octubre de 2011 - Fin efectivo del terrorismo de ETA. La banda anuncia el "cese definitivo" de su actividad armada.
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno
Diciembre de 2015 - En la primera legislatura de Rajoy han salido de la cárcel 268 presos de ETA.
22 de abril de 2017 - Durante su congreso nacional, la organización juvenil del PP Nuevas Generaciones nombra presidente de honor a título póstumo a Miguel Ángel Blanco.
26 de mayo de 2017 - Francisco Javier García Gaztelu, asesino de Miguel Ángel Blanco, exjefe militar de ETA, que acumula penas por más de 450 años de cárcel, abandona la prisión con un permiso de 24 horas para visitar a su padre enfermo.
Primera página de El País del 21-10-2011.
12 de junio de 2017, moción de censura contra Rajoy, que dice en el Congreso: "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político".
12 de julio de 2017 - La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es abucheada por el público asistente al homenaje a Miguel Ángel Blanco que el grupo municipal del PP ha organizado en la plaza de la Villa.
El terrorismo, cualquiera, es pura comunicación, el objetivo último no es exterminar concejales o turistas, sino un medio para extender el miedo a través de los medios de comunicación y, ahora, las redes sociales. Sí es una novedad relativa en España -ya va para tres décadas- la utilización del terrorismo en política interna contra el adversario.
La petición del desarme televisado de ETA, la disolución definitiva de la banda, la petición de perdón y sincero arrepentimiento son intentos de rentabilizar políticamente el terrorismo.
El mayor manoseo político de las víctimas se produce en el momento de menor amenaza terrorista en España en cinco décadas.
Las víctimas no eligieron serlo, respetemos su memoria.

Sugerencias

Manifestación en Madrid en mayo de 2011.

martes, 11 de julio de 2017

Gestoría Izquierda Acomplejada S.L.

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El Gobierno Rajoy negocia con Ciudadanos una bajada de impuestos al mismo tiempo que pide un préstamo de 6.000 millones de euros para la paga extra de verano de los jubilados, más otros 3.000 millones que coge del fondo de reserva que se encontró con 66.000 millones y lo ha vaciado. El crédito se abonará en cómodos plazos entre 2018 y 2028.
Bajar impuestos parece ser compatible con la Seguridad Social en quiebra, con el déficit excesivo, con la mitad de los parados sin prestación alguna, con las matrículas universitarias disparadas, con las carencias en sanidad y educación, con la I+D y la cooperación al desarrollo bajo mínimos.
Montoro El Reprobado presumía hace unos días de la bajada electoral del IRPF en 2015, que ha supuesto un descenso de ingresos a los presupuestos públicos de 12.000 millones de euros, cifra que coincide aproximadamente con el agujero anual de la Seguridad Social.
La deuda pública española equivale a todo el movimiento económico del país durante un año. Como suban los tipos de interés, el sistema cruje.
Recordemos aquí que ninguna administración pública ha recuperado aún la recaudación fiscal previa a la crisis; las necesidades se mantienen, cuando no se han incrementado.
Una competente socióloga llamada Belén Barreiro argumenta en libro publicado recientemente que los españoles de todo signo político soportamos mal la desigualdad.
Sin embargo los datos estadísticos no se acaban de ver en la realidad electoral. Asistimos a responsables del PP marchando a la cabeza de la manifestación en defensa de la sanidad, educación y dependencia que recortaron anteayer.
Como la mejora del Estado del bienestar no es lo más creíble de su programa disfrazan los recortes y querencia por la educación y la sanidad privadas con la libertad de elección del alumno y del paciente.
Otras fórmulas ya conocidas son la descalificación personal del adversario político; o la sobreactuación en asuntos de terrorismo y con sus víctimas: ninguna mortal en España desde 2009, hay que ir a Kabul o Londres a buscarlas; en el último lustro han salido de la cárcel en España 268 presos de ETA con una biografía escalofriante, por pura lógica penitenciaria y sin demagogia a la puerta de la prisión o en la madrileña plaza de la República Dominicana.
Entretanto la izquierda donde gobierna se esfuerza en tranquilizar a los que no la han votado informando de su buena gestión, con escasa ideología; mientras que el PP lanza casi exclusivamente mensajes ideológicos.
"España está preparada para ser protagonista", expresión cospedaliana todo ideología, ninguna relación con la realidad contable.
Último vídeo de Marca España, en Twitter: "#España es un país respetado, fiable, moderno, innovador, optimista, apreciado y orgulloso".
Los Gobiernos de izquierda insisten en la reducción del déficit, los ayuntamientos del cambio en lugar de implantar la revolución bolivariana presumen de reducir deuda, "somos buenos gestores" se empeñan en gritar, como si el autor del milagro económico del PP de Aznar no tuviera docena y media de causas judiciales o el actual remara constitucionalmente en contra de la igualdad fiscal de los españoles.
"Un barco parece un objeto cuyo fin es navegar, pero su fin último no es navegar, sino arribar a un puerto", leo en algún sitio.
Bien es cierto que los complejos de la comunicación política de la izquierda se reducirían con 40 millones de euros en Suiza o un millón en una  bolsa de basura en el maletero, pero no es el caso. Queda la tranquilidad de no compartir nunca galería con adversarios políticos.
Varias lecciones ya aprendidas.
El votante no juzga igual al partido gobernante sea de un signo u otro, no castiga igual si la corrupción procede de un entorno PP o PSOE. La rendición y petición de cuentas son distintas.
Si fuera la misma veríamos ya hoy en parques públicos estatuas de José Luis Rodríguez Zapatero y de Alfredo Pérez Rubalcaba, juntos o por separado, a pie o a caballo, por haber acabado con el terrorismo de ETA exactamente el 20 de octubre de 2011, homenajes en bronce como el que tiene en la plaza de Colón de Madrid el almirante Blas de Lezo, con su pata de palo y todo. La suscripción popular de esta estatua instalada hace un par de años habría que confirmarla.
La derecha acabará defendiendo con la fe del converso los avances sociales que torpedea en su aprobación, como ha ocurrido con la descentralización política del país, con la sanidad universal, con el Orgullo Mundial, con una asignatura de educación para la ciudadanía en los institutos que Cifuentes acaba de proponer en Madrid, por supuesto con unas gotas de terrorismo y víctimas.
Las gestorías no cambian la realidad, sino que la gestionan, administran el marco que otro ha escrito en el BOE.
En el mundo animal, muy pocos son capaces de tener conciencia de sí mismos: solo la familia de los simios de la que formamos parte, los elefantes, los delfines y las urracas, y no está claro si todos los ejemplares de esas especies.
Mi perro no hace caso al perro que ve en el espejo del ascensor.
En aquel verano de 2017 las fábricas de banderas y de agravios no descansaban un solo segundo, tres turnos diarios.
"Atención, vehículo detenido en el arcén más adelanteee", me advierte una voz dentro del coche.

Sugerencias


martes, 4 de julio de 2017

Nuevo narrador en jefe

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Las guerras se ganan en (el campo de batalla de) la opinión pública, EEUU lo descubrió dramáticamente en Vietnam y hasta nuestros militares lo han estudiado en los documentos estandarizados de la OTAN, donde los norteamericanos dejan escrito lo que creen haber aprendido de los conflictos pasados. Antes del follón indochino la primera frase se cumplió en la guerra de la independencia de Argelia, antes y después en todas las guerras que ha librado Israel y dentro de unas fronteras se puede mencionar hasta Sudáfrica: la fuerza sobre el terreno no garantiza la victoria total, aunque a veces ayude.
Aún falta tiempo para que veamos maniobras de la OTAN con 20.000 periodistas libreta y bolígrafo en mano dando barrigazos por las llanuras de Albacete o con el agua en la barbilla por los lagos letones (como Martin Sheen en Apocalypse Now), pero el camino está trazado, porque si el problema es la comunicación, habrá que invertir en comunicación.
En política el peso de estos asuntos resulta más evidente. En una breve reseña sobre lecturas recomendadas para el verano El País transfería el título de "Narrador en jefe", trasunto del "Comandante en jefe" norteamericano, de Barack Obama al nuevo presidente francés Emmanuel Macron.
En estos tiempos en los que aparecen o se añoran gobiernos fuertes para dirigir soberanías débiles (Martínez-Bascuñán), surgen liderazgos políticos insospechados, y el último ha sido el presidente francés, con un discurso político que suena novedoso, mucho.
Primero lo negativo: Macron era anteayer ministro socialista de Economía de Hollande, ha ganado las presidenciales por incomparecencia de sus rivales, ha ganado las legislativas con un 56% de abstención (más de la mitad del país no le ha apoyado), concede entrevistas amables a una selección de medios y sobre política exterior, pero vetando asuntos internos (qué pensaríamos si lo hiciese el rey Salmán de Arabia Saudí), y el libro citado es la típica pseudo auto-biografía de campaña electoral que acaba de ser publicada en España con prólogo de Albert Ribera (éste dice algo de reformas estructurales, sin concretar mucho, y que el bipartidismo está obsoleto). La marca personal como ideología.
En positivo, Macron ha apostado por Europa en lugar de sumarse al euroescepticismo reinante ("Europa no es un supermercado. Europa es un destino común"); y dice apelar a la inteligencia del ciudadano, no a sus miedos. "El liderazgo no se decreta: se construye convenciendo a otros países y a otros actores, y se comprueba en función de los resultados que se obtienen".
Cuenta en el libro: "Pasé mi infancia entre libros, un poco aislado del mundo (...). Las cosas adquirían consistencia cuando eran descritas, y a veces se volvían más reales que la propia realidad. La corriente secreta, íntima, de la literatura pasaba por encima de las apariencias y daba al mundo toda esa profundidad que en la vida corriente apenas se roza".
Con gran estilo cuanta su vida hasta su candidatura a las presidenciales. Ya ganadas, no ha tenido aún tiempo de pasar de la palabra a los hechos, y tiene el gran reto de estar a la altura de las expectativas.
Nunca despreciar la palabra ni tampoco la imagen, donde triunfan el papa Francisco y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, la escena en redes metiendo en cajas de cartón kilos de arroz y botellas de leche, con la camisa remangada, en acción caritativa en Ramadán, equivale a tres discursos como el de Obama en El Cairo en 2009.
Reconozcamos que alguna imagen vale más que mil palabras, aunque también que alguna palabra vale por mil imágenes.
Las palabras hoy circulan por la instantánea y móvil comunicación digital, que tiene la extraña virtud de atontar y aislar a cualquier usuario excepto a quien lanza la máxima derrotista.
Descubrimos que las cloacas del Estado en sus diferentes niveles territoriales andan también obsesionadas con la comunicación, con medios afines o enemigos (Villarejo-Inda-Ayuso), con diarios zombies y tuiteros púnicos (Ignacio González) para limpiar imágenes y colocarse bien en buscadores. El equivalente a la declaración de la renta de Al Capone hoy sería-será lo invertido por los corruptos en redes.
Y una vez más lo complicado está en alcanzar el equilibrio entre el mensaje y la acción.
Prejuzgamos que la buena comunicación tiene contenido detrás, que la palabra de Macron tendrá hechos que la respalden y que acabará en breve con el estado de excepción en el que vive su país desde hace año y medio, aunque parece que se muestra más partidario de camuflarlo.
La buena comunicación política se agradece, sin olvidar que el mejor mensaje necesita una zanja física a la que asomarse, con obreros sudando, polvo y ruido, si puede ser un botijo, vallas de tubo metálicas amarillas y prejubilados vigilando, que somos todos.

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